Te valoro, tiempo...
ya no como enemigo irreverente,
sino como el pulso constante
que me recuerda que estoy viva.
Si has de marcharte…
hazlo suave,
como quien cierra una puerta
para abrir ventanas nuevas.
En este espacio antes vacío de mi mente
los minutos ya no se detienen;
aprendieron a fluir,
a enseñarme paciencia,
a sembrar calma donde hubo tormenta.
Tiempo… bendito tiempo.
El que corre por mis venas
ya no es locura ni frenesí,
es fuerza serena,
es memoria que no hiere,
es historia que me construye.
Hubo recuerdos que dolieron,
sí...
pero gota a gota
se volvieron aprendizaje.
Hoy saboreo este sentimiento
minuto a minuto,
sin prisa y sin cadenas.
Ya no soy presa de vos,
soy mujer que camina contigo.
Y mientras avanzas...
El tiempo valor del tiempo ...
Es conmigo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario