Si he de cubrirte en esta negra noche,
donde todo es caos
y mis brazos son refugio de tu ser…
Y sí, fui esa tormenta que nos partió,
la que dijo: “no más”.
Refugio y tormenta… ¿qué más da?
En el caos del silencio,
cuando dejé de creer
y mi voz fue escuchada
de espaldas a la verdad,
esa que tanto negaste
y que yo nunca quise aceptar…
Te creí,
aunque rota por dentro estaba.
Me fusioné… por ti,
por mí,
por los dos.
Y en el camino me perdí…
y aun así, tu refugio fui.
Y al partir,
en tormenta me convertí...
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