En el conteo de las noches estrelladas,
donde las heridas sangraban gota a gota,
donde las palabras dolían incluso al respirar,
en la búsqueda de dejar de callar…
Este largo camino andado,
ese brillo entre tanta oscuridad,
como un punto ante el firmamento…
tan lejano está.
Recordé que nada estaba escrito ya.
Quizás parezca locura, pero mis letras
me llevan allá,
donde las estrellas alumbran,
donde los sueños se hacen realidad.
Cuatro caminos que se unen en la inmensidad,
de un par de fragmentos de nuestro andar…
Y el ruido… hizo silencio.
Y la oscuridad… desapareció.
El alma calmó sus miedos.
La determinación se hizo letras.
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